La noche estaba muy cerrada, al capitán esto no le gustaba.
Jet estaba sentado dentro de una caja en la bodega del S.S Hole, estaba de polizón en el barco, nadie lo podía ver, mientras tanto, en la batería superior...
-Capitán Pitt, tenemos que virar el rumbo, si seguimos hacia delante, la mar nos engullirá- dijo el contramaestre al capitán, este como si no lo hubiera oído regreso a la cabina de mando y encendió una pipa, el contramaestre Isabelo le siguió adentro.
-No se puede cambiar el rumbo en una noche tan oscura como esta, debemos entregar la mercancía sin falta, la tripulación esta preparada para los huracanes, esto sera como un juego de niños- Isabelo se estremeció ante las palabras del capitán, todo aquello era un disparate, ¿Como un grupo de hombre seria capaz de enfrentarse a un huracán en aquel barco que se caía a pedazos?.
Jet empezó a sentir una especie de mareo, del que dedujo que el tiempo de fuera no era muy agradable, Jet comenzó a llorar, todo lo que estaba haciendo era una tontería, ¿Largarse de casa y huir a lo desconocido? Eso eran ideas de niño pequeño, pero ya no había vuelta atrás.
Pitt entro de repente en la bodega, necesitaba una botella de su mejor brandy, predecía que aquella seria una noche larga, pero... Algo no cuadraba al capitán, la caja de brandy no estaba, en su lugar había una caja de madera de un gran tamaño, no había tiempo para investigar su contenido, pero echar un vistazo no haría daño a nadie, o eso creía.
Jet estaba muerto de miedo, aquel gran hombre se acercaba y no podía hacer nada para evitarlo, si lo descubrían, ¿Lo echarían por la borda como los piratas?
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